Más allá de una operación estética, la Responsabilidad Social Empresarial se debe manifestar en conductas concretas en la gestión diaria. Muy en especial, en aquellas que tienen que ver con la Gestión de Personas, recientemente renombrada de modo cada vez más mayoritario como Gestión del Talento.
Llevo casi 30 años en temas de recursos humanos. He visto a menudo confundir lo que debería ser criterio profesional con el puro prejuicio. El mundo de la selección de personal, por ejemplo, es un mundo lleno de estereotipos, a menudo de naturaleza ciertamente frívola como los relacionados con la imagen personal, la edad, la extracción social, la raza, etc.
Se disfrazan de expresiones que todos los profesionales de este campo hemos escuchado alguna vez, como “no encaja en nuestra cultura” o “no hay feelling”.
Disponer del poder para decidir sobre la incorporación de una persona a una posición concreta dentro de una organización no legitima para aplicar todos nuestros prejuicios individuales o extinguir el límite entre aquello que tenemos derecho a juzgar de los demás y aquello que forma parte de su libertad individual y de su identidad. Lo que es peor, tener la osadía de valorar por lo que ni siquiera guarda relación alguna con el posible desempeño en un puesto de trabajo concreto.
Esta y muchas otras ideas preconcebidas se respiran en el discurso de la Gestión de Recursos Humanos, desde las propias Escuelas de Negocios. No es infrecuente oír hablar, por ejemplo, de la falta de adaptabilidad de los profesionales senior, como si eso fuera una verdad inexorable.
Sabemos lo que se esconde detrás de este tipo de afirmaciones, como el miedo a gestionar profesionales con criterio, la idea de que son menos fáciles de manipular o la posibilidad de la exigencia de salarios más altos. No obstante, conviene empezar a pensar de otro modo cuando gestionamos personas. Y solo tiene un camino, la Gestión Ética.
Por ello, me he decidido a escribir recordando lo que son principios fundamentales del Pacto de Naciones Unidas. Si estamos de acuerdo con ellos, son una excelente guía para nuestra conducta en la Gestión de Personas.
Los expongo a continuación con intención de abrir el debate y publicar sucesivas reflexiones sobre cómo nos deben afectar a la gestión de personas los 10 principios del Pacto Mundial. Son los siguientes:
Derechos Humanos
• Principio 1. Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos fundamentales, reconocidos universalmente dentro de su ámbito de influencia.
• Principio 2. Las empresas deben asegurarse de que sus empresas no sean cómplices de la vulneración de los derechos humanos.
Estándares Laborales
• Principio 3. Las empresas deben apoyar la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva.
• Principio 4. Las empresas deben apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso o realizado bajo coacción.
• Principio 5. Las empresas deben apoyar la erradicación del trabajo infantil.
• Principio 6. Las empresas deben apoyar la abolición de las prácticas de discriminación en el empleo y ocupación.
Medio Ambiente
• Principio 7. Las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente.
• Principio 8. Las empresas deben fomentar las iniciativas que promueven una mayor responsabilidad ambiental.
• Principio 9. Las empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de las tecnologías respetuosas con el medio ambiente.
Anti-Corrupción
• Principio 10. Las empresas deben trabajar en contra de la corrupción en todas sus formas, incluida la extorsión y el soborno.

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