Sea cual sea el área de dedicación de una empresa, uno de sus activos más importantes siempre serán las personas. De nada vale el mejor modelo de negocio, si no está respaldado por un buen equipo profesional. En último extremo, son las personas las que van a llevar a cabo el trabajo y lograr los objetivos, incluso, en muchas ocasiones, serán también la imagen visible de la organización, por ello, a estas alturas y en la sociedad de conocimiento nadie duda de que conforman un elemento esencial de cualquier compañía.

Por este motivo, cuando surge una vacante para una nueva posición, hemos de invertir tiempo, dedicación y esfuerzo en la selección de personal, ya que el éxito o fracaso de la empresa dependerá, en gran parte, del desempeño de cada empleado. A veces, esto no se produce. Todo el mundo analiza muy detalladamente sus inversiones económicas, por ejemplo, y resulta curioso ver como no todo el mundo se toma las molestias y el tiempo necesario a la hora de contratar un nuevo profesional.

El primer paso para realizar una elección adecuada es elaborar un perfil profesional oportuno, conviene tener presente que una buena selección comienza siempre por una buena definición de qué es lo que la empresa necesita.

 

¿Qué es un perfil profesional?

Se trata de la descripción de las competencias personales y profesionales que debe reunir un candidato para poder afrontar y desarrollar con éxito las funciones y tareas propias de un puesto de trabajo.

Conviene recordar que descripción de puesto de trabajo y perfil del ocupante son cosas distintas. A menudo vemos como se abordan procesos de selección solo con la descripción del puesto, sin haber hecho una reflexión previa sobre el perfil de formación, experiencia, competencias, actitudes, etc. que debe tener el profesional que busquemos.

La elaboración del perfil profesional nos debe presentar un esquema de cuáles son las características que debe tener el profesional que ocupe el puesto vacante y, por tanto, qué estamos buscando. No es posible encontrar algo si previamente no sabemos qué necesitamos y si no hemos definido claramente su relación con el éxito en el desempeño de los objetivos de la posición concreta.

No tiene sentido alguno elaborar perfiles profesionales exigiendo cuestiones que no van a aportar valor al puesto de trabajo ni están relacionadas con el éxito en el mismo. A menudo, la falta de experiencia en selección de personal hace que algunas empresas soliciten cuestiones de manera preconcebida (idiomas, ciertas herramientas, etc.).

Si es cierto que antes de elaborar el perfil profesional suele ser necesario definir el puesto de trabajo y esta definición incluye la misión del puesto, principales responsabilidades, funciones, dimensiones, condiciones especiales de trabajo, etc. El paso natural es definir el perfil del ocupante en términos de formación o experiencia concreta deseada.

 

¿Cómo redactar un perfil profesional?

Una vez comprendida la importancia de redactar un perfil profesional, debemos saber cómo redactarlo.

En primer lugar, debemos evitar generalizaciones y ser tan precisos como podamos.

Otro punto importante para la redacción de un perfil de puesto es la definición de nuestras prioridades. Hemos de tener en cuenta que cuando redactamos un perfil profesional, estamos elaborando unos requisitos ideales, sin saber realmente cuáles serán las características de los candidatos que se presenten, por lo que cabe la posibilidad de que una vez entrevistados todos los candidatos, ninguno tenga nuestro perfil 10, por lo que tendremos que contraponer ventajas y desventajas de cada uno.

Para ello, es crucial haber ordenado previamente los requisitos requeridos según su importancia, separando lo realmente necesario, de lo deseable y de lo irrelevante. Esta lista nos será de ayuda para determinar aquellas aptitudes que pueden ser prescindibles o no.

Desde Recursos Humanos, no debemos realizar esta tarea de forma aislada, sino que se debe buscar el apoyo de las personas que van a trabajar directamente con el candidato, especialmente los superiores jerárquicos, ya que ellos nos podrán proporcionar información valiosa sobre las necesidades del puesto.

Por último, la elaboración de un perfil profesional debe ser completamente personalizada, no solo en relación con el puesto, sino también al sector, a la empresa e, incluso, al microentorno de trabajo.

Por ello, es altamente recomendable que esta tarea la realice un especialista en la materia. Así, podemos hablar de ejemplos de perfil profesional, como el de un comercial, que requerirá capacidad de comunicación interpersonal, de autogestión, orientación a resultados, planificación, etc. A pesar de que la mayoría de sus características puedan ser comunes para múltiples puestos comerciales, necesitará unos conocimientos mínimos del producto y del sector de actividad. No serán los mismos en la Industria Farmacéutica, que el sector de la Logistica y la Distribución, que en una empresa de Consultoría Financiera, pudiendo ser necesario, incluso, contar con formación académica o no. Por tanto, el perfil profesional elaborado para un puesto determinado no debería ser utilizado para otro.

Finalmente, es importante que la persona seleccionada se encuentre en un momento profesional en consonancia con el puesto que le ofrecemos, ya que, del mismo modo que el candidato debe cumplir con los requisitos requeridos por la empresa, la empresa deberá cumplir con las necesidades del candidato para que este acepte el puesto.

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